sábado, 27 de octubre de 2012

:))))

¿Y cuánto tiempo ha pasado desde que me dedicaba a contar los días y no a pasarlos?

No lo se, ni lo sabré, ni tengo pensado volver atrás para saberlo.

Cumplo la condena por retractarme a gran parte de cosas que he dicho hasta la fecha. Por obviar simpleces que adoro y que no sabia que existían. No queria verlas, mas bien.

Me castigo por defraudarme, por valorar las cosas de la forma mas simple que veía para afrontarlas. Me castigo por haber pensado en ellas demasiado.

Si de alguna manera sucumbí, hoy vuelvo a hacerlo.
Y no tiembles, querido yo, no hay problema al acecho.

Y es que, con ella, no hay ningún miedo.

lunes, 2 de julio de 2012

ah?

Sopla la brisa y suspiramos. La noche ha hecho que el mar esté en calma y eso ambos lo agradecemos. La luna acompaña con el suspiro, y yo soy la que lo agradece.
La roca en la que nos sentamos no es precisamente la mas cómoda, menos aún la menos húmeda, pero prefiero eso a una terraza en un bonito hotel, prefiero eso a una cena, a un obsequio. Lo prefiero a todo. Vuelvo, quizás, a agradecerlo.
Miro al horizonte, y vuelvo la mirada a sus ojos. "¿Se puede llegar a ver el horizonte de noche?" me pregunto a mi misma. No recuerdo si escapé de su pupila para corroborarlo.
Empieza a sonar la guitarra y él ya ladea la cabeza sonriendo. Sabemos perfectamente, aunque no lo hayamos dicho aun, porqué estamos sentados en esa piedra. Lo agradecemos.
Pone la mirada fija al mar. Intenta sentir las notas. Intenta. Me mira con unos ojos llorosos y comienza a observar las cuerdas. No llora por dolor. No llora por él. No llora por la música. Lo agradezco.
Sabemos que es el momento que él llevaba esperando durante un tiempo.
Le miro: no de esas miradas que simplemente expresan, sino una que transmite. Una que podría decirle: "estoy aquí para sonreírte, estoy aquí para que sonrías conmigo"; o quizás un " sabes que eres la única persona en la que pienso. Mi fuente de inspiración. Mi luz. Mi guía". Podría decirle cosas tantas cosas con esa mirada.
Mi sonrisa se ladea. Me la devuelve. Ya me ha hecho feliz. No sabe cuanto se lo agradezco.
Es ahora él el que me mira. La misma intención de transmitir. Una pena que no expresase lo mismo.
Comprendo ahora el suspiro de la luna. Me levanto. Le dejo atrás. Me lo agradece.




Al menos se que soy capaz, de volver a escribir cosas minimamente bonitas, aun con final trágico.Una pena que todo esto sea mentira. 
No se en que mundo vivo. Lo agradezco.

jueves, 7 de junio de 2012

Ña

Me gustan las mañanas en las que el cielo pronuncia mi nombre, y no soy yo la que pronuncia el nombre del cielo.
Me gusta evadirme, me gusta pensar en tonterías.
Me declaro amante de ver feliz a la gente, de poner sonrisas en labios ajenos y que esos labios me devuelvan la sonrisa.
Me pasaría la vida rebobinando el momento del anochecer. Y si la espuma de mar azota mi cara, me pasaría la otra vida también.
Me gusta recordarme como una niña feliz. Me gusta haber cambiado, mas bien, poco.
Me gusta hablar de cosas sin sentido, que no vengan a cuento. Y amo que a la gente también le guste.
Me gusta conocer personas totalmente iguales a mi. Me encantan las personas totalmente distintas.
Me gusta pensar que todo lo que conozco, quiero y aprecio está a mi lado por algo. Causalidad, no casualidad.
No me avergüenzo al decir que, si conmigo no estuviese ahora mismo mucha gente que conozco, mi vida, quizás, tuviera poco sentido.
Tampoco me avergüenzo en decir que he sido lo mas idiota que ha pisado la tierra durante un tiempo. Me gusta haber recapacitado.
Pienso que todos los sentimientos que se me han cruzado, por muy duros que sean, me han ayudado a ser como soy ahora.
Me arrepiento de muchas cosas, pero nunca de haber sentido demasiado.
Soy una persona nada cariñosa. Pero siempre tengo un abrazo escondido en la manga.
Soy una persona de la que mucha gente piensa que no llora, que nunca está triste, que no siente melancolía, que no le pasa nunca nada. No me conocen.
Tengo miedo a muy pocas cosas. Pero quizás, y solo quizás, la mas temida es volver a sonreír de la manera en que sucumbí.