¿Y cuánto tiempo ha pasado desde que me dedicaba a contar los días y no a pasarlos?
No lo se, ni lo sabré, ni tengo pensado volver atrás para saberlo.
Cumplo la condena por retractarme a gran parte de cosas que he dicho hasta la fecha. Por obviar simpleces que adoro y que no sabia que existían. No queria verlas, mas bien.
Me castigo por defraudarme, por valorar las cosas de la forma mas simple que veía para afrontarlas. Me castigo por haber pensado en ellas demasiado.
Si de alguna manera sucumbí, hoy vuelvo a hacerlo.
Y no tiembles, querido yo, no hay problema al acecho.
Y es que, con ella, no hay ningún miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario